Recojenis parte de un artículo editado por Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa (S.E.A.), nº 49 (31/12/2011): 365‒400.
“BIODIVERSIDAD, REGIONES BIOGEOGRÁGICAS Y CONSERVACIÓN
DE LA FAUNA SUBTERRÁNEA Hispano-Lusa”

Enlaces al final del artículo. Nos centramos en una nota en cuanto a la conservación escrita por Ana Isabel Camacho. Practicamente expone nuestro parecer a este respecto, por eso lo publicamos tal cual, yo sería incapaz de expresar mejor algunos conceptos.. 

“Para conservar algo, primero hay que conocerlo: hay
que conocer la extensión del medio subterráneo”. 

“El medio sub￾terráneo va mucho más allá de la cueva, lo que supone que
para conservarlo debemos tener en consideración muchas más
variables que las que a simple vista nos pueden parecer… No
es suficiente con poner una puerta en la cueva y tratar de
evitar que la fuercen… ”

En el cierre tampoco podemos ver ningun tipo de telefono de contacto, y en las ultimas ocasiones nadie a contestado a las peticiones de información.
” Conservación del medio subterráneo
Contaminación, recursos acuíferos kársticos, protección
de Conservación del medio subterráneo
Contaminación, recursos acuíferos kársticos, protección
de cavidades. Ana Isabel Camacho.

La Conservación debe ocuparse de dos aspectos muy diferen￾tes, y uno dependiente del otro: por un lado La Conservación

del Medio y por otro la Conservación Biológica, la conserva￾ción de lo que en este medio vive. Si se deteriora o destruye el

hábitat, la flora y fauna que lo habitaba también desaparece.

Para conservar algo, primero hay que conocerlo: hay

que conocer la extensión del medio subterráneo para saber . Ana Isabel Camacho.
La Conservación debe ocuparse de dos aspectos muy diferen￾tes, y uno dependiente del otro: por un lado La Conservación
del Medio y por otro la Conservación Biológica, la conserva￾ción de lo que en este medio vive. Si se deteriora o destruye el
hábitat, la flora y fauna que lo habitaba también desaparece.
Para conservar algo, primero hay que conocerlo: hay
que conocer la extensión del medio subterráneo para saber que queremos conservar y para poder estudiar, después, el
posible impacto de perturbaciones de cualquier naturaleza; y
hay que llegar a conocer las formas de vida subterránea para
poder estudiar la mejor manera de conservarlas.
Las palabras “Medio subterráneo” sólo nos evocan “las
Cuevas” pero hay que ampliar las miras, el medio subterrá-
neo es mucho más vasto que las galerías y pozos que descu￾bren los espeleólogos. Hay que pensar en auténticos ecosis￾temas (Danielopol & Griebler, 2008), sistemas tridimensiona￾les, formados por un complejo entramado de redes de fisuras,
grietas, microfisuras, salas, galerías, pozos, sifones, de todos
los tamaños imaginables, interrelacionados y en conexión con
el ambiente exterior. Del mundo subterráneo forman parte,
además de las cavidades accesibles al hombre, las inaccesi￾bles, las fuentes y surgencias, los acuíferos, asociados o no a
ríos epigeos, el medio hiporreico que discurre bajo los ríos
epigeos y subterráneos, los horizontes del suelo que constitu￾yen el MSS. Además hay que considerar el ambiente terrestre
y el acuático. El agua, mediada por la gravedad, pone en
contacto el medio externo (deshielo, lluvia, rocío, cascadas,
ríos epigeos desapareciendo bajo tierra) con el interno y de
nuevo con el externo (surgencias) en el eje vertical.

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El agua
rellena charcos y gours en el epikarst y conecta unas partes
con otras del medio subterráneo terrestre mediante el discurrir
de ríos y afluentes subterráneos que recorren galerías, sifones
y niveles freáticos hasta alcanzar las capas impermeables del
suelo. Así, tenemos que considerar tanto el agua del propio
sistema kárstico (sedimentos consolidados) como de los acuí-
feros aluviales (sedimentos no consolidados). El medio subterráneo va mucho más allá de la cueva, lo que supone que
para conservarlo debemos tener en consideración muchas más
variables que las que a simple vista nos pueden parecer… No
es suficiente con poner una puerta en la cueva y tratar de
evitar que la fuercen…
Conocer el medio subterráneo implica invertir más esfuerzo en exploración, en topografía y en el cartografiado.
España es un país con un medio subterráneo muy vasto (más
de 18 simas pasan de los 100 m de profundidad y 3 cavidades
superan los 100km de desarrollo horizontal) y del que quedan
aún grandes áreas por explorar. Nuestra Península es uno de
los lugares, de todos los países kársticos europeos, donde
menos estudios de fauna subterránea se han realizado y donde
por tanto el conocimiento es menor (Dehanberg, et al., 2009).
La razón primera de la Conservación biológica es preservar la biodiversidad. Primero hay que saber qué queremos
conservar y para ello hay que describir la Biodiversidad. A
causa de que los animales subterráneos (troglobios y estigobios) tienen rangos de distribución estrechos el riesgo de
extinción de especies es muy alto de cara a un incremento de
las múltiples presiones antropogénicas (Gibert & Deharveng,
2002; Danielopol et al., 2003). Por otro lado el alto nivel de
endemicidad en los sistemas subterráneos requiere medidas
específicas para el mantenimiento de su integridad ecológica
y diversidad biológica. No obstante, el conocimiento incompleto actual de la biodiversidad de estos medios y la carencia
de estrategias de conservación concretas, impiden la imple￾mentación de políticas de protección adecuadas (Holsinger,
1993; Gibert, 2001).

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Los grandes retos a los que nos enfrentamos, en materia
de conservación, son: a) describir la diversidad a un ritmo
superior al que se pierde y b) frenar todo aquello que pueda
producir pérdida de diversidad subterránea.
a) Para conocer la magnitud de la biodiversidad subterránea y describirla hay que:
1. Abordar estudios integrales de la fauna acuática y
terrestre y de la flora de las entradas, así como de hongos y
bacterias (acuáticos y terrestres). Hay que aumentar el esfuerzo de muestreo, hay que profundizar en el trabajo taxonómico
y hay que elaborar inventarios de Biodiversidad (Especies
2000, Fauna Europae, GIBIF, etc).
2. Detectar puntos calientes de Biodiversidad (Hots￾pots). Si el 50% de los endemismos europeos están en España
(Myers et al., 2000), aún será más alto el % de endemismos
en el medio subterráneo. Hay que identificar comunidades
con alto valor de conservación (patrimonio genético único,
especies amenazadas o en peligro de extinción) (IUCN, Red
List). Mientras para designar redes efectivas de reservas en
sistemas marinos y terrestres, desde hace tiempo, es común
usar algoritmos heurísticos (Csuti et al., 1997), la designación
de prioridades de hábitat subterráneos se basa todavía, esencialmente, en métodos tradicionales, selección de “hotspots”,
de riqueza de especies y de endemismos (Ferreira et al.,
2007). Esto nos hace estar en franca desventaja a la hora de
ofrecer datos competitivos para poder conseguir medidas
conservacionistas adecuadas al interés biológico de los me￾dios acuáticos subterráneos y a su naturaleza de reservorios de
patrimonio genético único y vulnerable frente a las actividades humanas.


3. Identificar organismos indicadores de condiciones
ambientales subterráneas. Esto es necesario para cuantificar el
impacto de las perturbaciones humanas (Wood et al., 2008).
Hay que desarrollar índices bióticos específicos en comunida￾des subterráneas (Lafont & Vivier, 1996; van Beynen &
Townsend, 2005; Hahn, 2006) y hay que aplicar índices de
Biodiversidad y Disparidad a comunidades subterráneas para
su uso a la hora de tomar medidas de conservación (Achurra
& Rodríguez, 2008).
b) Dos son las causas de pérdida de diversidad subterránea que hay que frenar:
1. La destrucción directa del hábitat (canteras, obras de
infraestructuras como carreteras, autovías, vías ferroviarias,
etc., especulación urbanística, captación de aguas subterráneas, sobreexplotación de acuíferos). Ante la destrucción directa
quedan expuestas a la luz tanto las formaciones subterráneas
como las faunas. Desaparecen hábitat y desaparecen animales. A veces son macro desastres, cuando las obras de una
carretera cortan una galería subterránea. A veces se abren
cavidades al turismo y las obras de habilitación alteran las
condiciones ambientales y/o destruyen zonas antes ocupadas
por fauna o por flora en las entradas…


2. La contaminación del medio: orgánica e inorgánica
(fábricas, granjas, pueblos sin alcantarillado y sin depuradoras, vertederos, todo acaba en las aguas…). Las poblaciones
subterráneas son muy vulnerables a determinados cambios
ambientales (Sket, 1999) y su recuperación, una vez alteradas,
es prácticamente imposible. Pero el medio subterráneo cuenta
con una ventaja frente a otros medios epigeos y es que cualquier contaminación exterior acaba afectándole pero con
cierta atenuación y retraso. Cuando, por ejemplo, llueve y se
lava el suelo de una explotación ganadera, el agua que se
filtra en el subsuelo va cargada de contaminantes orgánicos y
a veces con pesticidas o fertilizantes, pero los horizontes del
suelo y la roca, siempre que el espesor sea suficiente, sirven
de filtro físico, químico y a veces biológico (biofilms de bacterias) y esto posibilita que el agua que llega en forma de
goteos a rellenar unos gours de una cueva este limpia de
cualquier contaminante. Sin embargo, si la presión es fuerte y
sobretodo continuada, la contaminación acaba alcanzando el
medio subterráneo y entonces el tiempo de residencia de la
misma es mucho mayor que en el mundo exterior donde el sol
y las plantas permiten más rápidamente la recuperación.
El hecho de la inaccesibilidad del medio subterráneo, su
aparente hostilidad, la escasez de conocimientos, los desastrosos intentos de explotarlo y nuestro retraso industrial con
respecto a otros países europeos, han hecho que el medio
subterráneo en nuestro país se preserve, hasta la fecha, mejor
que otros ambientes epigeos. Además, muchos de los mecanismos generadores de biodiversidad (estabilidad climática,
predecibilidad cíclica, heterogeneidad espacial, escasa competencia,…) se conjugan en el medio y las causas de su perdida y
de su crisis o no se dan o se dan en menor medida, así cabe
esperar que la diversidad faunística sea grande aunque desconozcamos su magnitud y por tanto deben quedar aún muchas
especies por descubrir. Debemos hacer entender a las autoridades competentes en materia de conservación la necesidad
de estudios ambientales, biológicos y abióticos, previos a la
toma de decisiones de aprovechamiento de recursos naturales
para cualquier fin. La puesta en valor de los mismos no tiene
por qué ser incompatible con su conservación, pero todo pasa
por un mayor conocimiento… ¡sólo se puede conservar aquello que se conoce…!
Todavía podemos ganar la partida al tiempo y al “progreso” descubriendo cuanto antes las maravillas biológicas
que esconde el mundo subterráneo y preservando un patrimonio genético único para generaciones futuras antes de que sea
destruido por las mismas causas que desaparecen en el resto
de ambientes accesibles y apetecibles al hombre y a su ambición ”

 

 

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